Pena de prisión permanente revisable en España, ¿debería ser derogada?

El 26 de marzo de 2014 se aprobaba en el Congreso de los Diputados la pena de prisión permanente revisable en España, una pena con la que se pretende evitar los delitos más graves, entre los que se incluyen el asesinato después de una agresión sexual o el asesinato de menores de 16 años, entre otros supuestos.

El comienzo del año 2018 trajo consigo una increíble campaña para que los ciudadanos se manifestaran a favor de mantener en esta pena en la legislación española. Esto sucedía por dos factores principalmente. El primero fue la proposición de ley para la derogación de la pena de prisión permanente revisable presentada por la oposición que se tramitó en el Congreso de los Diputados. El según factor fue la terrible noticia de la aparición del cuerpo de Diana Quer, provocando que se iniciara la campaña para evitar la derogación.

Desde una visión criminológica basada en la reinserción, no tiene cabida en ninguna legislación una pena de este tipo, pues si bien cumple con la función de la prevención especial (evitar que quién ha cometido un delito lo vuelva a hacer), no es menos cierto que lo hace a través del aislamiento total, negando la posibilidad de que vuelva a la sociedad.

Pero también hay que tener los pies en la tierra y entender que las penas de prisión no buscan la reinserción como el objetivo primario (a pesar de estar orientadas hacia ésta), sino que prima la prevención del delito.

¿Por qué debería ser derogada la pena de prisión permanente revisable?

Uno de los ideales en los que se sustenta la pena de prisión permanente revisable en España es el retribucionismo. Se busca mediante esta pena dar castigo a quién vulnera la ley, aunque en los discursos políticos obvian este término y prefieren utilizar diferentes eufemismos para referirse a ello y roderarlo en un halo de justicia absoluta. Ni la pena de prisión permanente revisable es una pena completamente injusta, ni es la panacea para este tipo de delitos violentos.

A mi parece, uno de los puntos más débiles de la pena de prisión permanente revisable es su eficacia en cuanto a prevención general y específica, así como en su aplicación.

En 4 años que lleva ya implantada en nuestra legislación, solo ha sido aplicada en 1 sola ocasión. El condenado fue David Oubel, sentenciado a la pena de prisión permanente revisable tras ser declarado culpable del asesinato de sus 2 hijas utilizando una sierra radial. De esta pequeña lectura se pueden sacar 2 conclusiones completamente opuestas:

  1. La pena de prisión permanente revisable en España tiene un factor preventivo y ha reducido el número de delitos de este tipo.
  2. En España los delitos de tal magnitud son solo una excepción y, estadísticamente, tienen poco peso en la totalidad de delitos cometidos en el país.

Los homicidios y asesinatos representan una pequeña proporción de los delitos que se comenten en España a lo largo del año, además un año antes de la aprobación de la pena de prisión permanente revisable el número de delitos de este tipo estaba en su nivel más bajo

pena de prisión permanente revisable en España

Fuente: Estadística de criminalidad de 2016. Ministerio de Interior

Desde el año 2005 los homicidios y asesinatos están en continuo descenso. Es cierto que el delito de homicido no está penado con la prisión permanente revisable, pero el asesinato si, y éste está regulado en el articulo 139 CP “del homicido y sus formas”, por lo que se puede considerar un homicido agravado por diferentes requisitos.

De esto se traduce que los asesinatos que entran dentro del ámbito de aplicación de la prisión permanente revisable son escasos.

Por otro lado, y como quedó demostrado con la pena de muerte en los EEUU, las penas más graves y de larga duración no tienen un efecto preventivo significativo. Las razones que se puede argumentar a esta circunstancia puede ser la impulsividad del acto violento y también que las personas que cometen delito tienen un gran sentido de la inmediatez y de los beneficios a corto plazo, siendo incapaces de vislumbrar las consecuencias a medio y largo plazo.

Otra cuestión polémica de la pena de prisión permanente revisable es la duración de la misma. La pena de prisión permanente revisable en España no tiene estipulada una duración fija. No es, a priori, una cadena perpetua pero tampoco deja entrever cuál es la duración de ésta. Dos presos condenados por el mismo delito pueden diferir en la duración del internamiento en prisión, uno de ellos puede ver la libertad en 25 años, mientras que el otro puede pasar el resto de su vida dentro de ésta institución total. Esto produce una incertidumbre en el individuo y, como se ha afirmado en alguna ocasión, puede rozar los límites con la tortura.

Para terminar con los argumentos a favor de la derogación de la pena de prisión permanente revisable en España quiero poner especial atención en el ideal de reinserción. La pena de prisión permanente revisable no permite que, en el supuesto de que un individuo pase 25 años o más en prisión, tenga opciones reales de reinserción en una sociedad que distará mucho de la que en su momento abandonó. La prisión es un lugar criminógeno, donde el sujeto vive rodeado de un gran número de factores de riesgo que retroalimentan la conducta desviada. La libertad condicional no se puede solicitar hasta los 25 o 35 años de condena (dependiendo el delito), y por lo tanto el tiempo sin estar en contacto con la sociedad aumenta.

¿Por qué debería seguir vigente la pena de prisión permanente revisable en España?

El motivo de este artículo no es dar una opinión personal sobre la utilidad (o no) de la pena de prisión permanente revisable, sino acercar, de una manera criminológica, las justificaciones sobre el mantenimiento de esta pena tan cuestionada en la legislación Española. Es cierto que resulta difícil creer en la reinserción y tratar de dar argumentos a favor de esta pena que vayan más allá del sentimiento de justicia que se puede sentir al castigar a quién comete crímenes atroces.

Los legisladores españoles han valorado el sufrimiento excesivo al que se ven sometidas las víctimas directas, así como sus familiares en los casos de ocultación del cuerpo, para defender la pena de prisión permanente revisable. Los familiares que deben soportar la pérdida de un ser querido en esas duras circunstancias están legitimados moralmente para desear el castigo de la persona que está detrás de ello. No obstante, esa legitimidad no tiene porque ser contemplada como una justicia en sentido estricto.

Para transformar esa legitimación moral en justicia habría que dirigirse al Estatuto de Roma, que fue el instrumento impulsor de la Corte Penal Internacional (ratificado por España en el año 2000). La ratificación por parte de España del Estatuo de Roma significó la aceptación de la cadena perpetua como pena.

Argumentar que la Corte Penal Internacional acepta una pena de prisión para toda la vida y que por ello es justa no es más que una ilusión, dado que los delitos por los que la Corte Penal Internacional sentencia con cadena perpetua son extremadamente graves, entre los que destacan el genocidio y los crímenes de guerra, y no son comparables con los que han provocado la inclusión de la pena de prisión permanente revisable en España. Pero el matiz es que, a nivel internacional, la cadena perpetua es aceptada como una pena para determinados delitos graves.

Además gran parte de la legislación europea contempla diferentes tipos de prisión permanente, con revisiones que van desde los 15 años en Alemania a los 40 años como sucede con Hungría. A nivel europeo es una práctica común y ampliamente aceptada. ¿Qué lleva a legislar de esta manera?

La respuesta a esto, y el principal argumento para defender la pena de prisión permanente revisable, es que hay individuos donde no se contempla ningún tipo de reinserción. Hay que aceptar que existen individuos que no pueden reinsertarse con éxito a pesar de los interminables esfuerzos y tratamientos a los que son sometidos.

Esta razón es el pilar principal para argumentar porque se debería mantener la pena de prisión permanente en España.

Conclusiones finales acerca de la pena de prisión permanente revisable en España

La pena de prisión permanente revisable en España es un castigo a los delitos más graves y de mayor crueldad que puede cometer un individuo, pero choca directamente con el ideal de reinserción. La concepción de este tipo de pena busca inocuizar al delincuente, evitando su vuelta a la sociedad, y por ende, el posible comportamiento violento de este. Únicamente se busca castigar a quién comete estos delitos y proteger a la sociedad.

Es una pena que se puede catalogar de injusta y de una duración indeterminada, lindando con la tortura para quién la padece, pero no hay que cerrar los ojos hacia una realidad: no todos los individuos que cometen un delito se pueden reinsertar adecuadamente en la sociedad.

Aún así, defendiendo el ideal de reinserción, se puede considerar que ésta pena es puramente represiva y solo busca castigar, que no hacer justicia.

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La teoría del etiquetado

Es común pensar que cuando nos referimos a una teoría en Criminología,esta busca explicar las causas del delito explorando factores y acciones del individuo que se le considera culpable de esto. Nada más lejos de la realidad, la teoría del etiquetado explica como la reacción social es la que etiqueta a alguien como delincuente y no el acto delictivo en si.

La teoría del etiquetado

La teoría del etiquetado cogió fuerza en la década de los años 60 y 70 y se considera el máximo representante al sociólogo Howard Saul Becker.

Esta teoría intenta explicar como es la sociedad la que marca quien es un delincuente y quién no. A día de hoy no tiene el mismo protagonismo que en los años antes mencionados.

La teoría del etiquetado utiliza dos conceptos muy interesantes para relacionar la desviación, la reacción de la sociedad y el etiquetado como delincuente: la desviación primaria y la desviación secundaria.

La desviación primaria es cuando se comete rompen unas normas por primera vez con las consecuencias que puede tener.

La desviación secundaria sucede cuando este acto delictivo es conocido por los demás y reaccionan manifestado su desagrado y poniendo una etiqueta en el sujeto que lo comete.

teoria del etiquetado

El proceso por el cual se etiqueta a un sujeto es sencillo, con un ejemplo es suficiente para entender como funciona este.

Imaginemos que un buen día nos despertamos y al salir a la calle se nos presenta la oportunidad de entrar a robar en una casa. Forzamos la puerta, entramos y nos llevamos objetos por valor de 10.000 euros.

Aquí estaremos en el primer paso del proceso, la desviación primaria. Hemos roto con las normas establecidas y hemos cometido un delito de robo (art. 237 CP).

Seguidamente salimos a la calle y volvemos a nuestra casa tan tranquilos, saludamos a los vecinos como cada día. 

Dos días después viene la policía a casa a detenernos porque tiene pruebas de que hemos sido nosotros. Vamos a juicio y nos condenan a una pena de 3 años de prisión (art 241 CP).

Aquí es cuando sucede la desviación secundaria, la policía nos acusa de ser los ladrones, el juez nos pone la etiqueta de ladrón de casas y entramos en prisión como delincuente. Una vez fuera de prisión los vecinos dejarán de hablar con nosotros al considerar que somos delincuentes y nos aislarán.

Una vez que sucede esto, la teoría trata de explicar el futuro comportamiento del sujeto debido a que interioriza el rol que la sociedad le ha asignado (ladrón).

La misma teoría expone que estamos condicionados por la reacción social y actuamos en consecuencia. Por lo tanto si la sociedad pone una determinada etiqueta lo más probable es que actuemos de esa manera.

Para terminar

Hay que decir que esta teoría a día de hoy no es muy popular a pesar de que sus planteamientos no dejan  de ser, a mi parecer, muy interesantes.

La teoría del etiquetado demostró como puede influir la reacción de la sociedad en la conducta de un sujeto.

Fue una teoría revolucionaria por defender que el comportamiento desviado no hace a una persona delincuente, sino que es la sociedad la que pone esa etiqueta.

Si nos paramos a pensar a día de hoy y miramos a nuestro alrededor veremos casos donde esta teoría aún es posible aplicarla.

¿Es Lionel Messi un delincuente a pesar de la sentencia del juez por un delito de fraude fiscal?¿Una persona que vive en la calle y hurta un bolso a una señora lo es?

Muchos ven al primero como el mejor futbolista del mundo a pesar de la sentencia por su conducta delictiva y al segundo como alguien marginal y delincuente, a pesar de que su actuación conllevaría un juicio de faltas si no supera los 400 euros.

Como veis la reacción social juega un papel muy importante sobre decidir quién es delincuente y quién no.

teoria del etiquetado

 

 

 

¿Es la prisión la mejor solución a la delincuencia?

Los recientes ataques en París y en otros lugares del mundo han hecho que una parte de la sociedad este de acuerdo en un aumento de la dureza de los castigos. ¿Pero es de verdad la prisión la solución a estos males?

Prisión

Funciones de la prisión

La prisión cómo institución en nuestros tiempos cumple diversas funciones que hay que entender antes de valorar si es correcta su aplicación o no y en que circunstancias.

  • Prevención general: Esta prevención la podemos dividir en negativa y en positiva. La faceta negativa seria simplemente la represión en estado puro “la prisión está ahí para hacer que los ciudadanos se comporten de manera adecuada”.  La faceta positiva sería hacer saber a los ciudadanos que hay unas leyes que se cumplen y pueden estar seguro de ello.
  • Prevención especial: Esta la dividiremos también en negativa (se busca apartar al sujeto de la sociedad para no perjudicarla) y en positiva (seria la reinserción). Como vemos lo que se busca es evitar que se vuelva a cometer un delito.

Cómo actúa el sujeto en la sociedad

Si bien con la explicación anterior puede parecer que la prisión es necesaria para controlar la delincuencia, no queda tan claro si tenemos en cuenta que los sujetos en una sociedad no cometen delitos por razones que no tienen que ver con la prevención general.

Una razón muy importante es que muchos ciudadanos se abstienen de cometer delitos porque tienen un sistema de valores que se lo prohíbe. Estos valores son aprendidos desde la infancia a través de la familia y el circulo más cercano. A estas personas no se les pasa por la cabeza verse envueltas en delitos, así cómo tampoco piensan que la primera consecuencia será la prisión, sino la decepción de las personas a las que se sienten vinculadas.

De la misma manera las personas que reinciden en la comisión de un acto delictivo tampoco les frena la prisión. Ellos ya han estado allí y deberían querer evitarlo a toda costa. No hay nada más preciado que la libertad.

Dicho esto, se puede entrever que las razones para no cometer delitos va más allá del miedo que pueda causar la prisión en los sujetos.

La vinculación con los iguales, la situación socieconomica, entre otras razones pueden ser consideradas mucho más efectivas para evitar los comportamientos fuera de la ley.

Por mucho que nos insistan de que la prisión es la solución, no deja de ser un mal necesario y hay que abrir otros caminos menos punitivos.