¿Qué hay en la mente de la asesina de Gabriel ?

El desgraciado asesinato de Gabriel en Nijar renueva el debate sobre si los asesinos de niños tienen algún tipo de psicopatología que los hace diferentes al resto de la sociedad. ¿La asesina de Gabriel es una persona enferma o no presenta diferencias con el resto de personas?

Lo común es que a estos tipos de sujetos se le cuelgue la etiquetas de locos o trastornados. ¿Pero por qué deben tener alguna patología mental? ¿Por qué rápidamente se les diferencia del resto de personas que conviven en la sociedad?

¿Presenta alguna patología mental Ana Julia?

Nadie puede entender que pasa por la cabeza de una persona que es capaz de quitarle la vida a un niño de 8 años, seguramente sea difícil intentar adentrarse en una mente tan oscura, capaz de planificar al detalle la muerte del niño y su posterior estrategia delante de la policía.

La primera palabra que pasa por la cabeza de alguien que contempla un caso como el sucedido en Nijar es trastorno. La persona que ha asesinado a un niño debe sufrir algún trastorno o enfermedad mental, ¿por qué como es posible que una persona en su sano juicio cometa tal barbaridad?

Lo que realmente asusta es que esa persona puede no ser tan diferente como piensas y que en contra de lo que se cree, no presente ninguna enfermedad mental.

¿Cuál es el posible perfil de la asesina de Gabriel?

Resulta complejo encuadrar a toda persona que asesina a un niño en el mismo perfil, de hecho en ocasiones es arriesgado hablar de un perfil delictivo común, pues lo primero es que cuesta delimitar dicho perfil.

Aún con esta dificultad, si que es posible desentrañar los rasgos de una persona como Ana Julia, la asesina de Gabriel. Lo siguiente no tiene porque corresponderse con la realidad de Ana Julia, pues hasta que no sea analizada por expertos es una mera especulación. No obstante su conducta durante todo el caso deja entrever un camino por donde iría orientada dicha investigación.

Pensar que Ana Julia padece alguna patología mental significa llegar a un callejón sin salida. Aunque son los forenses quienes dictaminarán si Ana Julia tiene un perfil psicopático, diferentes características suyas señalan hacia esa dirección:

  • Falta de empatia: Ana Julia ha demostrado ser una persona carente de empatía o, a pesar de entender el sufrimiento de la otra persona, no le importa éste. La incapacidad de ponerse en el lugar de la otra persona se ha podido percibir en su actuación durante los angustiosos días que ha durado la búsqueda de Gabriel. De manera posterior a la detención llama la atención como argumenta que el niño la intentó atacar y por ello se defendió. La realidad es que el distanciamiento emocional que presenta le supone dificultad de entender como se sienten los otros y si lo entiende no lo tiene en cuenta.
  • Manipuladora: para las personas con este tipo de perfil, las personas son meros instrumentos que utilizan para conseguir sus resultados. El teatro (no se me ocurre llamarlo de otra manera) creado por Ana Julia durante la búsqueda de Gabriel tiene como objetivo demostrar que ella no fue la culpable. Busca en los momentos oportunos el contacto con los medios de comunicación para hacer su papel, así como se aprovecha del dolor del padre de Gabriel para demostrar que ella está con él y quiere recuperar a Gabriel.
  • Sin remordimientos: el arrepentimiento que ha demostrado Ana Julia después de su detención responde más a una estrategia que a un sentimiento en si. Hay que recordar que durante casi 2 semanas se ha mantenido delante de los focos siguiendo un guión que previamente estableció. Las personas con personalidad psicopática, como creo que es este caso, no tiene porque sentir remordimientos al no ser capaz de conectar con los sentimientos de otras personas.
  • Control de las emociones: unos de los rasgos de la psicopatía es el control de las emociones. Para fingir hay que poseer un buen control de las emociones y evitar que éstas se expresen en determinados momentos. Además los vínculos emocionales suelen ser superficiales con el resto de las personas.

Es muy pronto para hablar de Ana Julia como una verdadera piscópata, pues sería aventurarse en un terreno complejo y de gran repercusión. El análisis de los forenses es clave para dictaminar si efectivamente Ana Julia presenta una personalidad piscopática.

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Pena de prisión permanente revisable en España, ¿debería ser derogada?

El 26 de marzo de 2014 se aprobaba en el Congreso de los Diputados la pena de prisión permanente revisable en España, una pena con la que se pretende evitar los delitos más graves, entre los que se incluyen el asesinato después de una agresión sexual o el asesinato de menores de 16 años, entre otros supuestos.

El comienzo del año 2018 trajo consigo una increíble campaña para que los ciudadanos se manifestaran a favor de mantener en esta pena en la legislación española. Esto sucedía por dos factores principalmente. El primero fue la proposición de ley para la derogación de la pena de prisión permanente revisable presentada por la oposición que se tramitó en el Congreso de los Diputados. El según factor fue la terrible noticia de la aparición del cuerpo de Diana Quer, provocando que se iniciara la campaña para evitar la derogación.

Desde una visión criminológica basada en la reinserción, no tiene cabida en ninguna legislación una pena de este tipo, pues si bien cumple con la función de la prevención especial (evitar que quién ha cometido un delito lo vuelva a hacer), no es menos cierto que lo hace a través del aislamiento total, negando la posibilidad de que vuelva a la sociedad.

Pero también hay que tener los pies en la tierra y entender que las penas de prisión no buscan la reinserción como el objetivo primario (a pesar de estar orientadas hacia ésta), sino que prima la prevención del delito.

¿Por qué debería ser derogada la pena de prisión permanente revisable?

Uno de los ideales en los que se sustenta la pena de prisión permanente revisable en España es el retribucionismo. Se busca mediante esta pena dar castigo a quién vulnera la ley, aunque en los discursos políticos obvian este término y prefieren utilizar diferentes eufemismos para referirse a ello y roderarlo en un halo de justicia absoluta. Ni la pena de prisión permanente revisable es una pena completamente injusta, ni es la panacea para este tipo de delitos violentos.

A mi parece, uno de los puntos más débiles de la pena de prisión permanente revisable es su eficacia en cuanto a prevención general y específica, así como en su aplicación.

En 4 años que lleva ya implantada en nuestra legislación, solo ha sido aplicada en 1 sola ocasión. El condenado fue David Oubel, sentenciado a la pena de prisión permanente revisable tras ser declarado culpable del asesinato de sus 2 hijas utilizando una sierra radial. De esta pequeña lectura se pueden sacar 2 conclusiones completamente opuestas:

  1. La pena de prisión permanente revisable en España tiene un factor preventivo y ha reducido el número de delitos de este tipo.
  2. En España los delitos de tal magnitud son solo una excepción y, estadísticamente, tienen poco peso en la totalidad de delitos cometidos en el país.

Los homicidios y asesinatos representan una pequeña proporción de los delitos que se comenten en España a lo largo del año, además un año antes de la aprobación de la pena de prisión permanente revisable el número de delitos de este tipo estaba en su nivel más bajo

pena de prisión permanente revisable en España

Fuente: Estadística de criminalidad de 2016. Ministerio de Interior

Desde el año 2005 los homicidios y asesinatos están en continuo descenso. Es cierto que el delito de homicido no está penado con la prisión permanente revisable, pero el asesinato si, y éste está regulado en el articulo 139 CP “del homicido y sus formas”, por lo que se puede considerar un homicido agravado por diferentes requisitos.

De esto se traduce que los asesinatos que entran dentro del ámbito de aplicación de la prisión permanente revisable son escasos.

Por otro lado, y como quedó demostrado con la pena de muerte en los EEUU, las penas más graves y de larga duración no tienen un efecto preventivo significativo. Las razones que se puede argumentar a esta circunstancia puede ser la impulsividad del acto violento y también que las personas que cometen delito tienen un gran sentido de la inmediatez y de los beneficios a corto plazo, siendo incapaces de vislumbrar las consecuencias a medio y largo plazo.

Otra cuestión polémica de la pena de prisión permanente revisable es la duración de la misma. La pena de prisión permanente revisable en España no tiene estipulada una duración fija. No es, a priori, una cadena perpetua pero tampoco deja entrever cuál es la duración de ésta. Dos presos condenados por el mismo delito pueden diferir en la duración del internamiento en prisión, uno de ellos puede ver la libertad en 25 años, mientras que el otro puede pasar el resto de su vida dentro de ésta institución total. Esto produce una incertidumbre en el individuo y, como se ha afirmado en alguna ocasión, puede rozar los límites con la tortura.

Para terminar con los argumentos a favor de la derogación de la pena de prisión permanente revisable en España quiero poner especial atención en el ideal de reinserción. La pena de prisión permanente revisable no permite que, en el supuesto de que un individuo pase 25 años o más en prisión, tenga opciones reales de reinserción en una sociedad que distará mucho de la que en su momento abandonó. La prisión es un lugar criminógeno, donde el sujeto vive rodeado de un gran número de factores de riesgo que retroalimentan la conducta desviada. La libertad condicional no se puede solicitar hasta los 25 o 35 años de condena (dependiendo el delito), y por lo tanto el tiempo sin estar en contacto con la sociedad aumenta.

¿Por qué debería seguir vigente la pena de prisión permanente revisable en España?

El motivo de este artículo no es dar una opinión personal sobre la utilidad (o no) de la pena de prisión permanente revisable, sino acercar, de una manera criminológica, las justificaciones sobre el mantenimiento de esta pena tan cuestionada en la legislación Española. Es cierto que resulta difícil creer en la reinserción y tratar de dar argumentos a favor de esta pena que vayan más allá del sentimiento de justicia que se puede sentir al castigar a quién comete crímenes atroces.

Los legisladores españoles han valorado el sufrimiento excesivo al que se ven sometidas las víctimas directas, así como sus familiares en los casos de ocultación del cuerpo, para defender la pena de prisión permanente revisable. Los familiares que deben soportar la pérdida de un ser querido en esas duras circunstancias están legitimados moralmente para desear el castigo de la persona que está detrás de ello. No obstante, esa legitimidad no tiene porque ser contemplada como una justicia en sentido estricto.

Para transformar esa legitimación moral en justicia habría que dirigirse al Estatuto de Roma, que fue el instrumento impulsor de la Corte Penal Internacional (ratificado por España en el año 2000). La ratificación por parte de España del Estatuo de Roma significó la aceptación de la cadena perpetua como pena.

Argumentar que la Corte Penal Internacional acepta una pena de prisión para toda la vida y que por ello es justa no es más que una ilusión, dado que los delitos por los que la Corte Penal Internacional sentencia con cadena perpetua son extremadamente graves, entre los que destacan el genocidio y los crímenes de guerra, y no son comparables con los que han provocado la inclusión de la pena de prisión permanente revisable en España. Pero el matiz es que, a nivel internacional, la cadena perpetua es aceptada como una pena para determinados delitos graves.

Además gran parte de la legislación europea contempla diferentes tipos de prisión permanente, con revisiones que van desde los 15 años en Alemania a los 40 años como sucede con Hungría. A nivel europeo es una práctica común y ampliamente aceptada. ¿Qué lleva a legislar de esta manera?

La respuesta a esto, y el principal argumento para defender la pena de prisión permanente revisable, es que hay individuos donde no se contempla ningún tipo de reinserción. Hay que aceptar que existen individuos que no pueden reinsertarse con éxito a pesar de los interminables esfuerzos y tratamientos a los que son sometidos.

Esta razón es el pilar principal para argumentar porque se debería mantener la pena de prisión permanente en España.

Conclusiones finales acerca de la pena de prisión permanente revisable en España

La pena de prisión permanente revisable en España es un castigo a los delitos más graves y de mayor crueldad que puede cometer un individuo, pero choca directamente con el ideal de reinserción. La concepción de este tipo de pena busca inocuizar al delincuente, evitando su vuelta a la sociedad, y por ende, el posible comportamiento violento de este. Únicamente se busca castigar a quién comete estos delitos y proteger a la sociedad.

Es una pena que se puede catalogar de injusta y de una duración indeterminada, lindando con la tortura para quién la padece, pero no hay que cerrar los ojos hacia una realidad: no todos los individuos que cometen un delito se pueden reinsertar adecuadamente en la sociedad.

Aún así, defendiendo el ideal de reinserción, se puede considerar que ésta pena es puramente represiva y solo busca castigar, que no hacer justicia.

¿Qué es la resiliencia en criminologia y como afecta al comportamiento delictivo?

Pocas características hay que despierten tanto la atención como la resiliencia en criminologia. Esta característica tiene un increíble peso en la delincuencia, o mejor dicho, en la prevención de esta.

Un individuo resiliente es aquel que a pesar de verse sometido a innumerable factores de riesgo y a escasos factores de protección consigue superar las condiciones adversas, mejorar y evitar la conducta delictiva.

Como es bien sabido, la conducta está afectada por factores biológicos, pero también ambientales. Vivir en un barrio de la periferia, aislado y con un nivel socioeconomico bajo aumenta el riesgo de conducta antisocial, pero son en esos barrios donde los individuos resilientes crecen. Bajo un gran número de condiciones negativa el individuo resiliente prospera.

La resiliencia en criminologia se encuentra en sujetos que a pesar de los factores negativos evitan las conductas delictivas, en las personas victimizadas que salen adelante y también en personas que han cometido un delito pero evitan la reincidencia.

En este artículo me quiero enfocar en la resiliencia aplicada al individuo que después de cometer un delito y ser institucionalizado, evita cometer delito alguno a su vuelta a la sociedad.

Resulta interesante discernir porque individuos con características similares, con antecedentes parecidos, que han sido internados en una institución total como es la cárcel, presentas grandes diferencias en cuanto a reincidencia se refiere.

¿Qué es la resiliencia?

Definir el termino resiliencia no es sencillo, es un término de difícil conceptualización y en la que los diferentes puntos de vista del ámbito científico no llegan a un acuerdo. La resiliencia es entendida como:

  1. Un proceso: definido por un gran número de factores que interactuan a través de las situaciones para facilitar el afrontamiento de estas. Los factores incluidos son tales como el soporte familiar y el ambiente.
  2. Un rasgo de la personalidad: desde esta visión quedan incluidos la autoeficacia, la perseverancia, las habilidad sociales, las redes de soporte, entre otros. Esta visión se centra más en el individuo y en como se comporta este debido a dicho rasgo e personalidad.

La resilencia como rasgo de la personalidad es el enfoque más utilizado en los instrumentos de evaluación.

¿La resiliencia evita la reincidencia en jóvenes?

Por desgracia, el estudio de la resiliencia se ha enfocado más al ámbito psicológico que al criminológico. No son muchos los estudios hechos sobre jóvenes institucionalizados o que han cometido algún delito. No obstante la resiliencia en criminologia es un factor muy importante que debe ser considerado.

Un estudio a tener en cuenta es el hecho por Born et al. (1997). Mediante un estudio retrospectivo en una muestra de 300 jóvenes institucionalizados en prisiones de Bélgica se concluyó que un 7% de ellos eran resilientes. Estos investigadores utilizaron el concepto resilencia como un rasgo de la personalidad. De esta manera los sujetos resilientes estaban expuestos a factores de riesgo como una familia inestable, pero no cometian delitos de gravedad. Estos sujetos eran menos agresivos, más maduros y eran capaces de lograr buenas relaciones con los adultos.

Este estudio abre las puertas a considerar la resiliencia como un factor de protección de peso que evita nuevas conductas delictivas en los jóvenes con un pasado delictivo.

Tanta importancia se le ha dado a la resiliencia en criminologia, que esta es un ítem importante en el SAVRY. En este instrumento, la resiliencia está formada por el temperamento, los factores familiares y el soporte social. Es remarcable la inclusión del temperamento, ya que los otros dos factores se examinan con diferentes ítems en el SAVRY. El temperamento resiliente incluye una inteligencia normal, buenas habilidades para solucionar problemas, adaptabilidad y una buena autoestima. En este ítem solo se valora su presencia o su ausencia.

Amber Fougere, Michael Daffern y Stuart Thomas (2012) valoran que la resilencia no es un buen predictor de la reincidencia, pero si que es un factor de protección respecto a esta. Determinación, perseverancia, buenas habilidades para relacionarse y la ausencia de enfermedades mentales son las facetas que forman parte de la resiliencia.

En otro estudio cualitativo, donde se examinaron a 22 jóvenes que habían cometido delitos, habían sido institucionalizados en un centro de menores y habían cumplido la pena, se llegó a una conclusión similar que la de los anteriores autores.

En dicho estudio se clasificó a los jóvenes en tres grupos diferentes:

  1. Los que tuvieron éxito (succeeders).
  2. Errantes (drifters).
  3. Conflictivos (strugglers).

Mientras que los primeros (succeeders) no volvieron a cometer ningún delito y su conducta se mantuvo dentro de los límites aceptados por la sociedad, los segundos (drifters) no consiguieron mantener una buena conducta y el último grupo (strugglers) volvió a cometer un acto delictivo.

Los jóvenes que fueron clasificados en el primer grupo, tenían una mayor edad, mostraban más madurez, mejor habilidades para solucionar problemas, así como unas habilidades verbales superiores.

Conclusión acerca de la resiliencia en criminologia

La difícil conceptualización de la resiliencia ha provocado que la investigación en torno a ella sea compleja. Las diferentes visiones de la resiliencia no hacen otra cosa que tornar borroso un factor que tiene un gran poder de protección.

A pesar de que los estudios examinados no comprenden la resiliencia como predictor de la conducta delictiva, es cierto que si se muestran a favor de que la resiliencia es un factor de protección con una gran correlación y que los jóvenes con altos niveles de resiliencia se ven envueltos en menor número de conductas delictiva graves y se muestran más acordes a las normas por las que se rige la sociedad.

Referencias

Amber Fougere & Michael Daffern (2011) Resilience in Young Offenders, International Journal of Forensic
Mental Health, 10:3, 244-253, DOI: 10.1080/14999013.2011.598602

Amber Fougere , Michael Daffern & Stuart Thomas (2012). Toward
an empirical conceptualisation of resilience in young adult offenders, The Journal of
Forensic Psychiatry & Psychology, 23:5-6, 706-721, DOI: 10.1080/14789949.2012.719536

Trastorno antisocial y delincuencia violenta: ¿guardan relación?

trastorno antisocial

Existen factores de riesgo para la delincuencia violenta que son modificables, los llamados factores de riesgo dinámicos. Por contra los factores estáticos son aquellos que no se pueden modificar, dentro de ellos están la historia familiar o los rasgos característicos de la personalidad. El trastorno antisocial es uno de estos factores estáticos y guarda gran relación con la delincuencia violenta.

¿Que es un trastorno de la personalidad?

El artículo 16 del DSM-IV-TR  define un trastorno de la personalidad como:

Un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar y prejuicios

La definición de trastorno de la personalidad permite delimitar que es y que no es un trastorno de la personalidad. Es una manera de comportarse, pensar y actuar que choca con los principios básicos de convivencia en una sociedad. Pero sobretodo es que el sujeto mantiene una posición inflexible y no es el resultado de una situación en concreta, cómo podría ser intoxicación por consumo de drogas, sino que esta caracteristica se mantiene estable durante toda la vida.

¿Qué es el trastorno antisocial de la personalidad?

Los trastornos de personalidad tienen un gran impacto en las conductas violentas. A su vez, los trastornos de personalidad pueden afectar a la imputabilidad del sujeto que los padece,  al tratamiento indicado y a sus posibilidades de reinserción.

El DSM IV-TR engloba los trastornos de la personalidad en diferentes categorías, siendo distingibles 10 tipos de trastornos de la personalidad.

De entre ellos, el trastorno antisocial de la personalidad es que tiene más correlación con la conducta violenta. El estudio de Esbec y Echeburúa destaca este dato. De los diferentes estudios analizados por estos 2 autores sobre población penitenciaria, es el trastorno antisocial de la personalidad el que tiene más prevalencia entre los reclusos.

Pese a ello no se puede considerar representativo ni extrapolable a la sociedad porque la población penitenciaria tiene unas características propias y ciertos factores ambientales que pueden desencadenar en comportamiento considerados desadaptativos.

¿Pero que características tiene un sujeto que padece un trastorno antisocial de la personalidad?

En la siguiente tabla de Esbec y Echeburúa quedan reflejados los criterios de diagnostico de este tipo de trastorno

trastorno antisocial de la personalidad

Los autores exponen como los sujetos que sufren de trastorno antisocial de la personalidad, en adelante TAP,  han presentado desde edad temprana comportamientos contrarios a la normal social, ya sea un consumo de drogas desde la infancia o la tortura de animales, entre otros. Por regla general estos sujetos mienten para conseguir sus objetivos.

La falta de empatía, el fracaso escolar, la necesidad de emociones fuertes, no pensar en recompensas a largo plazo y la impulsividad son otra de las características que presenta un individuo con TAP.

Suelen provenir de familias con problemas, desestructuradas o con un entorno antisocial y negativo. La educación en el núcleo de estas familias carece de estabilidad.

¿Que relación tiene el trastorno antisocial de la personalidad con la delincuencia violenta?

La relación entre el trastorno antisocial y la delincuencia violenta debe ser tratado siempre como algo probabilístico y no determinante. Qué un sujeto sufra de TAP no quiere decir en absoluto que vaya a cometer un delito violento, sino que ese factor de riesgo aumenta las probabilidades de que ello ocurra.

La falta de empatía y la impulsividad, junto a la falta de autocontrol tienen un gran peso en acciones violentas contra otras personas. Por un lado a pesar de ser consciente del daño que provoca no siente, o lo siente de manera reducida, el sentimiento de culpa por dicha acción.

Por otro, la impulsividad, la falta de autocontrol y, en muchos casos, las escasas habilidades sociales anteceden a los comportamientos antisociales y violentos, ya que estos sujetos suelen carecer de las herramientas para solucionar conflictos sin recurrir a la violencia.

Referencias

Trastorno antisocial. DSM IV-TR

E. Esbec y E. Echeburúa. Violencia y trastornos de la personalidad: implicaciones clínicas y forenses

¿Como afectan los medios de comunicación al miedo al delito?

Los medios de comunicación cumplen con una función muy importante en nuestra sociedad, la de mantener informada a la ciudadanía sobre los acontecimientos más importantes que suceden a lo ancho del mundo. Por desgracia, los medios de comunicación tienen una influencia atroz en el miedo al delito y dado que los temas más interesantes suelen ser los referidos a desgracias y actos violentos, no es raro encontrar a sociedades que viven continuamente con una sensación de que se puede ser víctima de un delito cuando las estadísticas demuestran que la vida es realmente segura en ellas.

Primero de todo: ¿que es el miedo al delito?

El miedo al delito se puede definir como la percepción subjetiva que tiene un ciudadano sobre las posibilidades de ser víctima de un delito en un contexto determinado.

El miedo al delito no es sinónimo del número de delitos que se producen en una sociedad determinada, sino a como sienten los ciudadanos sobre cuál es el riesgo de sufrir un delito en dicha sociedad. Por regla general, el miedo al delito es siempre superior que al delito en si mismo, debido a que hay muchas variables que afectan a esa percepción de ser víctima de un delito

Una de estas variables es la exposición a los medios de comunicación y es que estos accentuan de manera considerable las percepciones subjetivas sobre el delito en la sociedad.

La influencia de los medios de comunicación en el miedo al delito

Un caso destacable sobre como influyen los medios de comunicación es el miedo al delito son los casos de violencia de género.

En un artículo del País con fecha de 8 de enero de 2016, se afirma:

La mujer asesinada en Alange es el tercer caso de violencia machista en que lleva de año

Para más sensacionalismo tan solo hay que leer el título del artículo

 

 

 

 

Tercer caso de violencia machista en 2016 en tan solo cuatro días

Con este título y esta parte del artículo se podría señalar el comienzo de un aumento de los delitos de violencia de género.El espectador puede llegar a creer que los delitos de violencia de género van efectivamente en aumento.

Esta visión alarmista de los medios de comunicación no concuerda con los resultados finales de mujeres muertas por violencia de género, siendo el año 2016 el año con menos muertes por violencia de género, cuando se produjeron 44 muertes.

Este dato es el menor desde el año 2003, pero aún así los medios de comunicación insistieron en afirmar el gran volumen de muertes de mujeres a manos de sus parejas. Es obvio que por pequeño que sea el número no es aceptable, pero hay que valorar como cada año se reducen el número de mujeres asesinadas a manos de sus parejas e intentar no incrementar el miedo al delito de manera infundada.

Referencias

El País

Delegación del Gobierno para la Violencia de Género 

Reflexión sobre la necesidad de la polícia en la sociedad

Sobre el siglo XVIII y a medida que los ideales sobre la libertad individual fueron concretándose en la sociedad, nacía el término policía, como alguien que debía defender el orden jurídico establecido. Lejos quedaban aquellos individuos que defendían al más poderoso, ahora debían proteger el ejercicio de los derechos individuales presentes en cada uno de los sujetos que conformaban la sociedad.

Actualmente la policía es vista como la salvaguarda de los derechos de los ciudadanos, pero también como un arma represiva con la que cuenta el gobierno. ¿Es así de simple? ¿Existe la misma necesidad de policía hoy en día?

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La necesidad de la policía en la sociedad

Para valor de manera objetiva la utilidad de la policia en la sociedad primero tenemos que tener claras las funciones principales de los cuerpos policiales:

Función preventiva: el mero hecho de que la policía sea desplegada por las calles, conlleva menor oportunidad de cometer un acto delictivo. Esto se explica por el simple hecho de que nadie cometería un delito cerca de un policía para ser detenido.

Función represiva: la policía es la encargada de velar por el cumplimiento de los deberes presentes en el ordenamiento jurídico y el disfrute de los derechos. Su sola presencia y la correcta socialización de las personas, con la interiorización de las normas vigentes seria suficiente para no tener que aplicar medidas represivas. Por desgracia algunos individuos juegan al margen de estas normas y es donde la función represiva de la policía entra en escena.

Por regla general, los ciudadanos no cometen ningún acto delictivo. No es la policía, ni las sanciones penales las que impiden que un individuo rompa alguna norma vigente en la sociedad, es el sentirse parte de ella. Cuando pensamos en algún acto delictivo, asumimos que no lo haremos porqué no lo vemos correcto, porqué destroza con el orden establecido en el cuál creemos.

Partiendo de esto, ¿es necesaria realmente la policía? La respuesta no es clara y optaría por un: depende.

Si nos vamos a un pueblo, a una tribu o algún grupo social alejado y sin un gran número de individuos el concepto policía como tal carece de sentido. No es necesario regular las costumbres y las normas de un pequeño grupo social mediante la continua vigilancia y la represión de actos contrarios a ellas.

necesidad de la policia en la sociedad

Los grupos tribales son un ejemplo de la no necesidad de la policía ya que ejercen un gran control informal sobre sus miembros

Pero si nos ubicamos en una gran ciudad, la policía no solo es necesaria, sino imprescindible. Si no hubiera nadie ejerciendo ese control formal, ¿quién nos aseguraría el libre ejercicio de nuestro derechos? ¿Quién perseguiría a aquellos que atentan contra los derechos más básicos de la ciudadanía?

Por muchos ciudadanos dispuestos a no vulnerar el ordenamiento jurídico que existan en un territorio, siempre habrá un pequeño porcentaje que rompa con esas normas y la existencia de la policía.

 

 

 

 

¿Los enfermos mentales cometen más delitos?

Cuando alguien habla de enfermos mentales y delitos inmediatamente relaciona los primeros con estos, creyendo que el hecho de padecer alguna patología mental es sinónimo de ser una persona violenta, sin valores y que se mueve al margen de la sociedad.

Durante largos años se ha etiquetado a los enfermos mentales como individuos que no son capaces de controlar sus impulsos y de mantener un comportamiento adecuado.  ¿Pero es cierto que los enfermos mentales cometen más delitos?

 

El mito sobre la enfermedad mental

Voy a empezar haciendo una pequeña referencia al Caso de José Bretón, conocido por haber asesinado a sus dos hijos y quemado sus cuerpos para no dejar huella.

Cuando alguien nombra a José Bretón, lo primero que piensa es que este individuo estaba “loco”, que padecía algún tipo de trastorno mental que lo llevó actuar así. A pesar de ello piden la máxima dureza para él.

Por desgracia, esta afirmación no se puede sostener ya que José Bretón no presentaba ningún tipo de enfermedad mental, actuó de una manera consciente, igual de consciente que nosotros cuando bajamos a comprar el pan. ¿Porqué llamar loco a una persona que ha podido elegir como actuar?

Con esto se puede ver el prejuicio acerca de las enfermedades mentales, cuándo alguien actúa de una manera que atenta contra las normas de convivencia de una manera vil y con una violencia extremadamente exagerada rápidamente se le etiqueta como loco, cuando  aquellos que tienen enfermedades mentales no tienen, a priori, un riesgo más alto de cometer un delito.

Cuando se habla de enfermedad mental y delincuencia hay que entender que una patología mental puede ser depresión, esquizofrenia, bipolaridad y muchas otras más.

¿Que sucede con los enfermos mentales?

Los enfermos mentales tienen un riesgo similar de cometer conductas delictivas que la población que no padece una patología mental, la diferencia es que el número de delitos con extrema violencia es mayor en sujetos con alguna patología mental como algunos tipos de psicosis.

Otra cosa que hay que tener en cuenta es que un enfermo mental puede cometer un acto delictivo sin que esa enfermedad sea la causante de ello. Por ejemplo: aquél que padece esquizofrenia pero en un momento de lucidez comete una agresión sexual, porque el lo elige así y es plenamente consciente. En este caso, sobretodo para los medios de comunicación, se diría que un individuo ha cometido un delito a causa de su enfermedad, cuando lo cierto es que esta no ha influido en nada.

Por último, los individuos que padecen alguna patología mental son los que presentan un alto grado de victimización, debido a que en los momentos donde se producen distorsiones de la realidad están en riesgo de sufrir abusos, agresiones,etc.

enfermedad mental y delincuencia

Es muy fácil decir que un delincuente violento está loco, pero antes de hacerlo hay que pensar en aquellos que están siendo tristemente etiquetados como algo que no son, ya que una enfermedad mental no es sinónimo de delincuencia.