Prevención situacional: la ecología como herramienta de reducción del delito

Existen un sinfin de teorías y enfoques orientados a explicar la delincuencia y ofrecer una solución a esta. Desde las teorias que tratan de explicar el porque un individuo no comete un delito, como la teoria de control de Hirschi, hasta el enfoque de la tolerancia cero como arma definitiva contra la delincuencia. Entre tantos enfoques destaca la prevención situacional, por separarse del camino trazado por las teorias que centran su atención en el individuo, y en vez de ello, enfocan a una visión más marco: el ambiente.

Heredera directa de la Escuela de Chicago y sus postulados, la prevención situacional ofrece una visión única, y proporciona una manera diferente de combatir la delincuencia.

La prevención situacional ha tenido una gran influencia en las sociedades anglosajonas, donde su inclusión ha generado diversas opiniones sobre su efectividad.

Los orígenes de la prevención situacional

El enfoque de la prevención situacional es relativamente nuevo, pero tiene como origen los postulados de la Escuela de Chicago de principios del siglo XX. Estos postulados fueron revolucionaros al apartar la visión del individuo y centrarlo en el ambiente, en la llamada ecología social.

La ecología de la ciudad era un punto importante de sus postulados, y mediante diferentes estudios consiguieron localizar las “zonas calientes” de la ciudad. Zonas geográficas donde se apreciaba un mayor indice de delincuencia que guardaba correlación con diferentes factores ambientales.

Por tanto, para la Escuela de Chicago no era tan importante el comportamiento delictivo individual, entendido este como la acción subjetiva, como el ambiente y la influencia en dicho comportamiento.

La prevención situación al bebe directamente de esta fuente, y mediante la modificación del ambiente quiere reducir la delincuencia.

¿En qué se basa la prevención situacional?

La prevención situacional busca incidir en el ambiente para evitar el delito. Dentro de este enfoque se puede encontrar diferentes teorías como la teoría de las actividades rutinarias, la teoría de la elección racional o la del espacio defendible.

Según la teoría de las actividades rutinarias, un delito ocurre cuando:

  • Hay un autor motivado para cometer un delito.
  • Existe una víctima propicia.
  • No hay guardianes.

Si estos tres factores aparecen juntos, el riesgo del delito aumenta.

Con la prevención situacional se aspira a influir en estos factores para contrarrestar las posibilidad de que ocurra un acto delictivo.

Hay que considerar al infractor como un sujeto completamente racional que elige la mejor de las opciones posibles para su beneficio. Que el sujeto elija de manera racional no significa, ni mucho menos, que sea la elección más favorable. El infractor hace un cálculo completamente subjetivo sobre los beneficios y los riesgos de su actuación y saca una conclusión que puede estar sesgada y que le lleva a cometer el acto delictivo o no.

Hay diferentes factores que pueden influir en dicho cálculo, facilitando o dificultando la comisión de un acto delictivo. Por ello desde la prevención situacional se busca influir en determinadas facetas del ambiente.

La primera de ellas es aumentar el esfuerzo que supone para el potencial ofensor cometer un delito. Modificando la arquitectura, creando muro o obstáculos se conseguiría que el potencial ofensor desistiera  en cometer el acto delictivo.

La segunda faceta es el riesgo de ser detectado en la comisión del delito. Incluyendo y reforzando la vigilancia formal e informal aumenta el riesgo de ser descubierto. La video-vigilancia reduce la afluencia de los delitos en una zona determinada, siendo uno de los métodos disuasorios más utilizado en las sociedades anglosajonas. A pesar de su efectividad se han argumentado críticas en su contra, sobretodo referidas al desplazamiento de la delincuencia a otros lugares. 

Si las ganancias que se consiguen con el acto delictivo no son las deseadas, probablemente el delito no sucederá. Esta es la tercera faceta, el simple hecho de que los bienes accesibles para el infractor sean de bajo valor ya puede ser motivo suficiente para que este no se arriesge  a delinquir.

La última de las facetas es utilizar los sentimientos de culpa como mecanismo inhibitorio. La famosa campaña contra la violencia de género que decía “si golpeas a un mujer eres menos hombre” define a la perfección esta faceta.

Críticas hacia la prevención situacional

A pesar de que la prevención situacional a demostrado su eficacia en la reducción del delito, no es menos cierto que ha recibido fuertes críticas.

La más destacada es la relativa al desplazamiento del delito, ejemplificado en los métodos de video-vigilancia. El uso de cámaras de vigilancia provocaría un desplazamiento del delito a calles o zonas donde estas no están instaladas, por lo que el delito no se reduciría.

El desplazamiento puede ser:

  1. Temporal
  2. Espacial
  3. De objetivo
  4. De forma criminal 
  5. De delito
  6. De delincuentes 

La otra gran crítica es el gran problema moral que supone la implementación de estos tipos de control por video, dado que podría vulnerar la intimidad de los ciudadanos.

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