¿Qué hay en la mente de la asesina de Gabriel ?

El desgraciado asesinato de Gabriel en Nijar renueva el debate sobre si los asesinos de niños tienen algún tipo de psicopatología que los hace diferentes al resto de la sociedad. ¿La asesina de Gabriel es una persona enferma o no presenta diferencias con el resto de personas?

Lo común es que a estos tipos de sujetos se le cuelgue la etiquetas de locos o trastornados. ¿Pero por qué deben tener alguna patología mental? ¿Por qué rápidamente se les diferencia del resto de personas que conviven en la sociedad?

¿Presenta alguna patología mental Ana Julia?

Nadie puede entender que pasa por la cabeza de una persona que es capaz de quitarle la vida a un niño de 8 años, seguramente sea difícil intentar adentrarse en una mente tan oscura, capaz de planificar al detalle la muerte del niño y su posterior estrategia delante de la policía.

La primera palabra que pasa por la cabeza de alguien que contempla un caso como el sucedido en Nijar es trastorno. La persona que ha asesinado a un niño debe sufrir algún trastorno o enfermedad mental, ¿por qué como es posible que una persona en su sano juicio cometa tal barbaridad?

Lo que realmente asusta es que esa persona puede no ser tan diferente como piensas y que en contra de lo que se cree, no presente ninguna enfermedad mental.

¿Cuál es el posible perfil de la asesina de Gabriel?

Resulta complejo encuadrar a toda persona que asesina a un niño en el mismo perfil, de hecho en ocasiones es arriesgado hablar de un perfil delictivo común, pues lo primero es que cuesta delimitar dicho perfil.

Aún con esta dificultad, si que es posible desentrañar los rasgos de una persona como Ana Julia, la asesina de Gabriel. Lo siguiente no tiene porque corresponderse con la realidad de Ana Julia, pues hasta que no sea analizada por expertos es una mera especulación. No obstante su conducta durante todo el caso deja entrever un camino por donde iría orientada dicha investigación.

Pensar que Ana Julia padece alguna patología mental significa llegar a un callejón sin salida. Aunque son los forenses quienes dictaminarán si Ana Julia tiene un perfil psicopático, diferentes características suyas señalan hacia esa dirección:

  • Falta de empatia: Ana Julia ha demostrado ser una persona carente de empatía o, a pesar de entender el sufrimiento de la otra persona, no le importa éste. La incapacidad de ponerse en el lugar de la otra persona se ha podido percibir en su actuación durante los angustiosos días que ha durado la búsqueda de Gabriel. De manera posterior a la detención llama la atención como argumenta que el niño la intentó atacar y por ello se defendió. La realidad es que el distanciamiento emocional que presenta le supone dificultad de entender como se sienten los otros y si lo entiende no lo tiene en cuenta.
  • Manipuladora: para las personas con este tipo de perfil, las personas son meros instrumentos que utilizan para conseguir sus resultados. El teatro (no se me ocurre llamarlo de otra manera) creado por Ana Julia durante la búsqueda de Gabriel tiene como objetivo demostrar que ella no fue la culpable. Busca en los momentos oportunos el contacto con los medios de comunicación para hacer su papel, así como se aprovecha del dolor del padre de Gabriel para demostrar que ella está con él y quiere recuperar a Gabriel.
  • Sin remordimientos: el arrepentimiento que ha demostrado Ana Julia después de su detención responde más a una estrategia que a un sentimiento en si. Hay que recordar que durante casi 2 semanas se ha mantenido delante de los focos siguiendo un guión que previamente estableció. Las personas con personalidad psicopática, como creo que es este caso, no tiene porque sentir remordimientos al no ser capaz de conectar con los sentimientos de otras personas.
  • Control de las emociones: unos de los rasgos de la psicopatía es el control de las emociones. Para fingir hay que poseer un buen control de las emociones y evitar que éstas se expresen en determinados momentos. Además los vínculos emocionales suelen ser superficiales con el resto de las personas.

Es muy pronto para hablar de Ana Julia como una verdadera piscópata, pues sería aventurarse en un terreno complejo y de gran repercusión. El análisis de los forenses es clave para dictaminar si efectivamente Ana Julia presenta una personalidad piscopática.

Anuncios

¿Por qué la criminología y la criminalística no son lo mismo?

Cuando me matriculé en el Grado de Criminología sabía perfectamente lo que me tocaría estudiar: mucho contenido de ciencas sociales.

La criminología es una ciencia que poco tiene que ver con esas laureadas series de televisión donde a partir de una pequeña prueba en la escena del crimen se descubre la personalidad del autor del delito.

En los 4 años de estudio, me he empapado con cientos de artículos científicos relativos a psicología, sociología, derecho, estadística y, como no, criminología. Respecto a la criminalística, lo que representan series como CSI, tan sólo he tenido una asignatura con el mismo nombre y la de medicina forense.

Lejos de suponer una decepción, para mi ha sido un alivio, y es que la función del criminólogo en la sociedad se aleja, y mucho, de las series de televisión. En dichas series el trabajo que se ve corresponde o bien a la policía científica o a un médico forense.

Criminología y criminalística. ¿En qué se diferencian?

No me imagino que los miles de criminólogos en España tengan en mente trabajar en la policía científica, así como tambien es imposible que un criminólogo sin la carrera de medicina se dedique a examinar cadáveres. Entonces, ¿qué diferencias hay entre criminología y criminalística?

La criminología es una ciencia que estudia el delito. A grandes rasgos, a través de la criminología se busca prevenir y tratar los niveles de delincuencia de un país. En ningún caso se busca la utopía de eliminar de la sociedad el delito, que por desgracia es inherente en ella, sino minimizar este tipo de comportamiento, pero sobretodo diseñar planes que eviten que el comportamiento delictivo se reproduzca en el seno de una sociedad.

El trabajo con menores en riesgo de exclusión, el diseño ecologico urbano o los planes de prevención de comportamientos antisociales son ejemplos de hacia dónde está enfocada la criminología. En ningún caso se busca resolver delitos, lo que pretende es reducir la comisión de estos, el impacto económico y social que tienen y la reinserción de aquellos que han cometido un acto delictivo.

Por otro lado, la criminalística es la ciencia que se dedica a averiguar quién ha cometido y de que manera lo ha hecho. Mediante la investigación de diferentes indicios (físicos, biológicos, químicos,etc.) vinculan a uno o varios sujetos a una escena del crimen.

La criminalística no es una ciencia tan teórica, sino que se basa en la práctica para resolver la escena del crimen, identificar a los ofensores y descubrir las motivaciones detrás de ellos. No se trata por lo tanto, de prevenir el delito sino de resolverlo. Esta ciencia se aplica en gran medida en los cuerpos policías para la resolución de crímenes.

La criminología y la criminalística coinciden en el objeto de estudio aunque con perspectivas muy diferentes.

Pena de prisión permanente revisable en España, ¿debería ser derogada?

El 26 de marzo de 2014 se aprobaba en el Congreso de los Diputados la pena de prisión permanente revisable en España, una pena con la que se pretende evitar los delitos más graves, entre los que se incluyen el asesinato después de una agresión sexual o el asesinato de menores de 16 años, entre otros supuestos.

El comienzo del año 2018 trajo consigo una increíble campaña para que los ciudadanos se manifestaran a favor de mantener en esta pena en la legislación española. Esto sucedía por dos factores principalmente. El primero fue la proposición de ley para la derogación de la pena de prisión permanente revisable presentada por la oposición que se tramitó en el Congreso de los Diputados. El según factor fue la terrible noticia de la aparición del cuerpo de Diana Quer, provocando que se iniciara la campaña para evitar la derogación.

Desde una visión criminológica basada en la reinserción, no tiene cabida en ninguna legislación una pena de este tipo, pues si bien cumple con la función de la prevención especial (evitar que quién ha cometido un delito lo vuelva a hacer), no es menos cierto que lo hace a través del aislamiento total, negando la posibilidad de que vuelva a la sociedad.

Pero también hay que tener los pies en la tierra y entender que las penas de prisión no buscan la reinserción como el objetivo primario (a pesar de estar orientadas hacia ésta), sino que prima la prevención del delito.

¿Por qué debería ser derogada la pena de prisión permanente revisable?

Uno de los ideales en los que se sustenta la pena de prisión permanente revisable en España es el retribucionismo. Se busca mediante esta pena dar castigo a quién vulnera la ley, aunque en los discursos políticos obvian este término y prefieren utilizar diferentes eufemismos para referirse a ello y roderarlo en un halo de justicia absoluta. Ni la pena de prisión permanente revisable es una pena completamente injusta, ni es la panacea para este tipo de delitos violentos.

A mi parece, uno de los puntos más débiles de la pena de prisión permanente revisable es su eficacia en cuanto a prevención general y específica, así como en su aplicación.

En 4 años que lleva ya implantada en nuestra legislación, solo ha sido aplicada en 1 sola ocasión. El condenado fue David Oubel, sentenciado a la pena de prisión permanente revisable tras ser declarado culpable del asesinato de sus 2 hijas utilizando una sierra radial. De esta pequeña lectura se pueden sacar 2 conclusiones completamente opuestas:

  1. La pena de prisión permanente revisable en España tiene un factor preventivo y ha reducido el número de delitos de este tipo.
  2. En España los delitos de tal magnitud son solo una excepción y, estadísticamente, tienen poco peso en la totalidad de delitos cometidos en el país.

Los homicidios y asesinatos representan una pequeña proporción de los delitos que se comenten en España a lo largo del año, además un año antes de la aprobación de la pena de prisión permanente revisable el número de delitos de este tipo estaba en su nivel más bajo

pena de prisión permanente revisable en España

Fuente: Estadística de criminalidad de 2016. Ministerio de Interior

Desde el año 2005 los homicidios y asesinatos están en continuo descenso. Es cierto que el delito de homicido no está penado con la prisión permanente revisable, pero el asesinato si, y éste está regulado en el articulo 139 CP “del homicido y sus formas”, por lo que se puede considerar un homicido agravado por diferentes requisitos.

De esto se traduce que los asesinatos que entran dentro del ámbito de aplicación de la prisión permanente revisable son escasos.

Por otro lado, y como quedó demostrado con la pena de muerte en los EEUU, las penas más graves y de larga duración no tienen un efecto preventivo significativo. Las razones que se puede argumentar a esta circunstancia puede ser la impulsividad del acto violento y también que las personas que cometen delito tienen un gran sentido de la inmediatez y de los beneficios a corto plazo, siendo incapaces de vislumbrar las consecuencias a medio y largo plazo.

Otra cuestión polémica de la pena de prisión permanente revisable es la duración de la misma. La pena de prisión permanente revisable en España no tiene estipulada una duración fija. No es, a priori, una cadena perpetua pero tampoco deja entrever cuál es la duración de ésta. Dos presos condenados por el mismo delito pueden diferir en la duración del internamiento en prisión, uno de ellos puede ver la libertad en 25 años, mientras que el otro puede pasar el resto de su vida dentro de ésta institución total. Esto produce una incertidumbre en el individuo y, como se ha afirmado en alguna ocasión, puede rozar los límites con la tortura.

Para terminar con los argumentos a favor de la derogación de la pena de prisión permanente revisable en España quiero poner especial atención en el ideal de reinserción. La pena de prisión permanente revisable no permite que, en el supuesto de que un individuo pase 25 años o más en prisión, tenga opciones reales de reinserción en una sociedad que distará mucho de la que en su momento abandonó. La prisión es un lugar criminógeno, donde el sujeto vive rodeado de un gran número de factores de riesgo que retroalimentan la conducta desviada. La libertad condicional no se puede solicitar hasta los 25 o 35 años de condena (dependiendo el delito), y por lo tanto el tiempo sin estar en contacto con la sociedad aumenta.

¿Por qué debería seguir vigente la pena de prisión permanente revisable en España?

El motivo de este artículo no es dar una opinión personal sobre la utilidad (o no) de la pena de prisión permanente revisable, sino acercar, de una manera criminológica, las justificaciones sobre el mantenimiento de esta pena tan cuestionada en la legislación Española. Es cierto que resulta difícil creer en la reinserción y tratar de dar argumentos a favor de esta pena que vayan más allá del sentimiento de justicia que se puede sentir al castigar a quién comete crímenes atroces.

Los legisladores españoles han valorado el sufrimiento excesivo al que se ven sometidas las víctimas directas, así como sus familiares en los casos de ocultación del cuerpo, para defender la pena de prisión permanente revisable. Los familiares que deben soportar la pérdida de un ser querido en esas duras circunstancias están legitimados moralmente para desear el castigo de la persona que está detrás de ello. No obstante, esa legitimidad no tiene porque ser contemplada como una justicia en sentido estricto.

Para transformar esa legitimación moral en justicia habría que dirigirse al Estatuto de Roma, que fue el instrumento impulsor de la Corte Penal Internacional (ratificado por España en el año 2000). La ratificación por parte de España del Estatuo de Roma significó la aceptación de la cadena perpetua como pena.

Argumentar que la Corte Penal Internacional acepta una pena de prisión para toda la vida y que por ello es justa no es más que una ilusión, dado que los delitos por los que la Corte Penal Internacional sentencia con cadena perpetua son extremadamente graves, entre los que destacan el genocidio y los crímenes de guerra, y no son comparables con los que han provocado la inclusión de la pena de prisión permanente revisable en España. Pero el matiz es que, a nivel internacional, la cadena perpetua es aceptada como una pena para determinados delitos graves.

Además gran parte de la legislación europea contempla diferentes tipos de prisión permanente, con revisiones que van desde los 15 años en Alemania a los 40 años como sucede con Hungría. A nivel europeo es una práctica común y ampliamente aceptada. ¿Qué lleva a legislar de esta manera?

La respuesta a esto, y el principal argumento para defender la pena de prisión permanente revisable, es que hay individuos donde no se contempla ningún tipo de reinserción. Hay que aceptar que existen individuos que no pueden reinsertarse con éxito a pesar de los interminables esfuerzos y tratamientos a los que son sometidos.

Esta razón es el pilar principal para argumentar porque se debería mantener la pena de prisión permanente en España.

Conclusiones finales acerca de la pena de prisión permanente revisable en España

La pena de prisión permanente revisable en España es un castigo a los delitos más graves y de mayor crueldad que puede cometer un individuo, pero choca directamente con el ideal de reinserción. La concepción de este tipo de pena busca inocuizar al delincuente, evitando su vuelta a la sociedad, y por ende, el posible comportamiento violento de este. Únicamente se busca castigar a quién comete estos delitos y proteger a la sociedad.

Es una pena que se puede catalogar de injusta y de una duración indeterminada, lindando con la tortura para quién la padece, pero no hay que cerrar los ojos hacia una realidad: no todos los individuos que cometen un delito se pueden reinsertar adecuadamente en la sociedad.

Aún así, defendiendo el ideal de reinserción, se puede considerar que ésta pena es puramente represiva y solo busca castigar, que no hacer justicia.

¿Qué es la resiliencia en criminologia y como afecta al comportamiento delictivo?

Pocas características hay que despierten tanto la atención como la resiliencia en criminologia. Esta característica tiene un increíble peso en la delincuencia, o mejor dicho, en la prevención de esta.

Un individuo resiliente es aquel que a pesar de verse sometido a innumerable factores de riesgo y a escasos factores de protección consigue superar las condiciones adversas, mejorar y evitar la conducta delictiva.

Como es bien sabido, la conducta está afectada por factores biológicos, pero también ambientales. Vivir en un barrio de la periferia, aislado y con un nivel socioeconomico bajo aumenta el riesgo de conducta antisocial, pero son en esos barrios donde los individuos resilientes crecen. Bajo un gran número de condiciones negativa el individuo resiliente prospera.

La resiliencia en criminologia se encuentra en sujetos que a pesar de los factores negativos evitan las conductas delictivas, en las personas victimizadas que salen adelante y también en personas que han cometido un delito pero evitan la reincidencia.

En este artículo me quiero enfocar en la resiliencia aplicada al individuo que después de cometer un delito y ser institucionalizado, evita cometer delito alguno a su vuelta a la sociedad.

Resulta interesante discernir porque individuos con características similares, con antecedentes parecidos, que han sido internados en una institución total como es la cárcel, presentas grandes diferencias en cuanto a reincidencia se refiere.

¿Qué es la resiliencia?

Definir el termino resiliencia no es sencillo, es un término de difícil conceptualización y en la que los diferentes puntos de vista del ámbito científico no llegan a un acuerdo. La resiliencia es entendida como:

  1. Un proceso: definido por un gran número de factores que interactuan a través de las situaciones para facilitar el afrontamiento de estas. Los factores incluidos son tales como el soporte familiar y el ambiente.
  2. Un rasgo de la personalidad: desde esta visión quedan incluidos la autoeficacia, la perseverancia, las habilidad sociales, las redes de soporte, entre otros. Esta visión se centra más en el individuo y en como se comporta este debido a dicho rasgo e personalidad.

La resilencia como rasgo de la personalidad es el enfoque más utilizado en los instrumentos de evaluación.

¿La resiliencia evita la reincidencia en jóvenes?

Por desgracia, el estudio de la resiliencia se ha enfocado más al ámbito psicológico que al criminológico. No son muchos los estudios hechos sobre jóvenes institucionalizados o que han cometido algún delito. No obstante la resiliencia en criminologia es un factor muy importante que debe ser considerado.

Un estudio a tener en cuenta es el hecho por Born et al. (1997). Mediante un estudio retrospectivo en una muestra de 300 jóvenes institucionalizados en prisiones de Bélgica se concluyó que un 7% de ellos eran resilientes. Estos investigadores utilizaron el concepto resilencia como un rasgo de la personalidad. De esta manera los sujetos resilientes estaban expuestos a factores de riesgo como una familia inestable, pero no cometian delitos de gravedad. Estos sujetos eran menos agresivos, más maduros y eran capaces de lograr buenas relaciones con los adultos.

Este estudio abre las puertas a considerar la resiliencia como un factor de protección de peso que evita nuevas conductas delictivas en los jóvenes con un pasado delictivo.

Tanta importancia se le ha dado a la resiliencia en criminologia, que esta es un ítem importante en el SAVRY. En este instrumento, la resiliencia está formada por el temperamento, los factores familiares y el soporte social. Es remarcable la inclusión del temperamento, ya que los otros dos factores se examinan con diferentes ítems en el SAVRY. El temperamento resiliente incluye una inteligencia normal, buenas habilidades para solucionar problemas, adaptabilidad y una buena autoestima. En este ítem solo se valora su presencia o su ausencia.

Amber Fougere, Michael Daffern y Stuart Thomas (2012) valoran que la resilencia no es un buen predictor de la reincidencia, pero si que es un factor de protección respecto a esta. Determinación, perseverancia, buenas habilidades para relacionarse y la ausencia de enfermedades mentales son las facetas que forman parte de la resiliencia.

En otro estudio cualitativo, donde se examinaron a 22 jóvenes que habían cometido delitos, habían sido institucionalizados en un centro de menores y habían cumplido la pena, se llegó a una conclusión similar que la de los anteriores autores.

En dicho estudio se clasificó a los jóvenes en tres grupos diferentes:

  1. Los que tuvieron éxito (succeeders).
  2. Errantes (drifters).
  3. Conflictivos (strugglers).

Mientras que los primeros (succeeders) no volvieron a cometer ningún delito y su conducta se mantuvo dentro de los límites aceptados por la sociedad, los segundos (drifters) no consiguieron mantener una buena conducta y el último grupo (strugglers) volvió a cometer un acto delictivo.

Los jóvenes que fueron clasificados en el primer grupo, tenían una mayor edad, mostraban más madurez, mejor habilidades para solucionar problemas, así como unas habilidades verbales superiores.

Conclusión acerca de la resiliencia en criminologia

La difícil conceptualización de la resiliencia ha provocado que la investigación en torno a ella sea compleja. Las diferentes visiones de la resiliencia no hacen otra cosa que tornar borroso un factor que tiene un gran poder de protección.

A pesar de que los estudios examinados no comprenden la resiliencia como predictor de la conducta delictiva, es cierto que si se muestran a favor de que la resiliencia es un factor de protección con una gran correlación y que los jóvenes con altos niveles de resiliencia se ven envueltos en menor número de conductas delictiva graves y se muestran más acordes a las normas por las que se rige la sociedad.

Referencias

Amber Fougere & Michael Daffern (2011) Resilience in Young Offenders, International Journal of Forensic
Mental Health, 10:3, 244-253, DOI: 10.1080/14999013.2011.598602

Amber Fougere , Michael Daffern & Stuart Thomas (2012). Toward
an empirical conceptualisation of resilience in young adult offenders, The Journal of
Forensic Psychiatry & Psychology, 23:5-6, 706-721, DOI: 10.1080/14789949.2012.719536

Trata de seres humanos: la terrible realidad en cifras

En un mundo globalizado como el nuestro y donde, a priori, cada hombre y mujer nace libre resulta chocante hablar de esclavitud. Por muy duro que parezca la esclavitud existe en nuestro mundo y está parapetada en entramados criminales que actúan como empresas, con la peculiaridad que los bienes con los que se comercian son seres humanos. La trata de seres humanos es un negocio millonario que se expande por todo el planeta sin que se haya encontrado ninguna solución efectiva.

Trata de seres humanos: definición, tipos y penalidad

Según el artículo 3 del Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transnacional, la trata de seres humanos se define como:

Por “trata de personas” se entenderá la captación, el transporte, el traslado,
la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la
fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o
de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios
para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra,
con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de
la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, los trabajos o servicios
forzados, la esclavitud o las prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la
extracción de órganos.

La finalidad de estos tipos de acción son, según el Protocolo:

  • La explotación con fines sexuales
  • La explotación con fines laborales
  • La esclavitud o servidumbre
  • La extracción de órganos.

Estos son los 4 supuestos que entrarían dentro de lo catalogado como trata de seres humanos, y aunque medie consentimiento, no se valora como tal si ha existido cualquiera de las circunstancias del artículo 3 del Protocolo.

Por lo tanto, dentro de esta definición se excluye la inmigración irregular a un territorio, al considerar que no existe fin de explotación, ya que la relación entre inmigrante y traficante finaliza al introducirse el primero en territorio nacional.

A nivel español, el tipo delictivo de la trata de seres humanos se encuentra regulado en el artículo 177 bis del Código Penal de la siguiente manera:

1. Será castigado con la pena de cinco a ocho años de prisión como reo de trata de seres humanos el que, sea en territorio español, sea desde España, en tránsito o con destino a ella, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima nacional o extranjera, o mediante la entrega o recepción de pagos o beneficios para lograr el consentimiento de la persona que poseyera el control sobre la víctima, la captare, transportare, trasladare, acogiere, o recibiere, incluido el intercambio o transferencia de control sobre esas personas, con cualquiera de las finalidades siguientes:

a) La imposición de trabajo o de servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, a la servidumbre o a la mendicidad.
b) La explotación sexual, incluyendo la pornografía.
c) La explotación para realizar actividades delictivas.
d) La extracción de sus órganos corporales.
e) La celebración de matrimonios forzados.
Existe una situación de necesidad o vulnerabilidad cuando la persona en cuestión no tiene otra alternativa, real o aceptable, que someterse al abuso.

Llama la atención como en la legislación española se opta por penalizar 2 conductas que no están reguladas en el artículo 3 del Protocolo: estas son la explotación para realizar actividades delictivas y la celebración de matrimonios forzados. La inclusión de estos 2 supuestos ayuda a concretar con más precisión un fenómeno delictivo que conoce muchas maneras de presentarse en la sociedad.

El Código Penal prevé duras penas de prisión, de 5 a 8 años, para cualquiera de estos supuestos.

En resumidas cuentas, la trata de seres humanos busca, mediante la explotación, el lucro económico.

La trata de seres humanos es un problema global, y un negocio que mueve en torno a 150 billones de dolares por año.

Las cifras detrás de la trata de seres humanos

Detrás de cada víctima de trata hay una realidad y una persona que sufre el terrible dolor de ser tratada como un producto que se ofrece al mejor comprador. A pesar de la individualidad del sufrimiento, es importante hablar de las cifras que se manejan detrás del negocio de la trata de seres humanos.

Vícimas, procedencia y explotación

Según un informe de Eurostat, en el período de años 2010 al 2012 se registraron 30.146 víctimas de trata en territorio de la Unión.

trata de seres humanos

Fuente: Eurostat

Tal y como muestran los datos arriba expuestos, tres son los países que encabezan la lista de países con más víctimas de trata: Bulgaria, Holanda y Rumanía. Estos datos reflejan que los nacionales de dichos países tienen un ratio de victimización más elevado que el resto de ciudadanos europeos.

Mientras que a nivel europeo son los países arriba mencionados los que aportan el mayor número de víctimas, fuera de las fronteras europeas son Nigeria, Brasil, China, Vietnam y Rusia los países de procedencia de un gran porcentaje de víctimas que son tratadas en la Unión Europea.

A pesar de las creencias populares, el 65% de las víctimas de trata proceden de algún país de la Unión Europea y no de fuera de sus fronteras exteriores.

De esas 30.146 víctimas registradas por las autoridades en la Unión Europea, el 80% de ellas fueron mujeres y niñas.

trata de seres humanos

Fuente: Eurostat (2010-2012)

De ese porcentaje total de víctimas de trata, el 69% lo fueron para ser sexualmente explotadas. El 95% de las víctimas de explotación sexual son mujeres. En el caso de la explotación laboral, el 71 % son varones.

trata de seres humanos victimas por genero y tipologia

Fuente: Eurostat (2010-2012)

Que 30.146 víctimas hayan sido registradas en territorio de la Unión no representa el verdadero problema que esconde la trata de seres humanos.Esta tipología delictiva esconde una gran cifra negra, ya que las víctimas evitan denunciar por miedo a represalias, a ser deportados o simplemente porque no confían en la policía.
Realmente es difícil dar una cifra exacta sobre cuántas personas son víctimas de trata de seres humanos a nivel europeo y a nivel global. Al ser una actividad clandestina e ilegal no se puede hacer una medición cuantitativa exacta.

A nivel global, un informe de Human Rights First se refiere a los datos recogidos por la International Labor Organization (ILO)  de septiembre de 2017 para dar una estimación sobre cual es el número total de victimas de trata de seres humanos.

Según el ILO, 24,9 millones de personas son víctimas de técnicas modernas de esclavitud. De estas, 19 millones son víctimas de explotación laboral, y representan el 64% del total. La explotación sexual alcanza el 19% del total.

No obstante, a pesar de que las víctimas de trata de seres humanos para finalidad de explotación sexual representan tan sólo 1/3 de las víctimas que sufren explotación laboral, los beneficios que aporta el primer tipo de explotación asciende a 99 billones de euros y triplica al lucro que consiguen las mafias con la explotación laboral. Además la explotación sexual supone el 66% de los beneficios totales de la trata de seres humanos.

¿Quién hay detrás de la trata de seres humanos?

La trata de seres humanos es un negocio millonario que no entiende de fronteras, por ello existe una heterogeneidad de nacionalidades detrás de esta. Nuevamente, y como ocurre con las víctimas, el mayor porcentaje de sospechosos de trata de seres humanos se encuentra dentro de las fronteras europeas, alcanzado el 69% de los sospechosos procedentes de algún país de la Unión Europea.

trata de seres humanos sospechosos por países

Fuente: Eurostat (2010-2012)

De Bulgaria, Rumanía y Bélgica proceden el mayor número de sospechosos de ser traficantes de seres humanos. De los dos primeros países también procedían un porcentaje elevado de víctimas.

Por último, los sospechosos que no son ciudadanos de un país de la Unión Europea se reparten de la siguiente manera.

trata de seres humanos

Fuente: Eurostat (2010-2012)

Referencias

1.ONU. Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños. (2003).

2. Human Rights First. Human Trafficking by the Numbers. (2017).<http://www.humanrightsfirst.org/sites/default/files/TraffickingbytheNumbers.pdf&gt;

3.Eurostat. Trafficking in human beings (2015).

Prevención situacional: la ecología como herramienta de reducción del delito

Existen un sinfin de teorías y enfoques orientados a explicar la delincuencia y ofrecer una solución a esta. Desde las teorias que tratan de explicar el porque un individuo no comete un delito, como la teoria de control de Hirschi, hasta el enfoque de la tolerancia cero como arma definitiva contra la delincuencia. Entre tantos enfoques destaca la prevención situacional, por separarse del camino trazado por las teorias que centran su atención en el individuo, y en vez de ello, enfocan a una visión más marco: el ambiente.

Heredera directa de la Escuela de Chicago y sus postulados, la prevención situacional ofrece una visión única, y proporciona una manera diferente de combatir la delincuencia.

La prevención situacional ha tenido una gran influencia en las sociedades anglosajonas, donde su inclusión ha generado diversas opiniones sobre su efectividad.

Los orígenes de la prevención situacional

El enfoque de la prevención situacional es relativamente nuevo, pero tiene como origen los postulados de la Escuela de Chicago de principios del siglo XX. Estos postulados fueron revolucionaros al apartar la visión del individuo y centrarlo en el ambiente, en la llamada ecología social.

La ecología de la ciudad era un punto importante de sus postulados, y mediante diferentes estudios consiguieron localizar las “zonas calientes” de la ciudad. Zonas geográficas donde se apreciaba un mayor indice de delincuencia que guardaba correlación con diferentes factores ambientales.

Por tanto, para la Escuela de Chicago no era tan importante el comportamiento delictivo individual, entendido este como la acción subjetiva, como el ambiente y la influencia en dicho comportamiento.

La prevención situación al bebe directamente de esta fuente, y mediante la modificación del ambiente quiere reducir la delincuencia.

¿En qué se basa la prevención situacional?

La prevención situacional busca incidir en el ambiente para evitar el delito. Dentro de este enfoque se puede encontrar diferentes teorías como la teoría de las actividades rutinarias, la teoría de la elección racional o la del espacio defendible.

Según la teoría de las actividades rutinarias, un delito ocurre cuando:

  • Hay un autor motivado para cometer un delito.
  • Existe una víctima propicia.
  • No hay guardianes.

Si estos tres factores aparecen juntos, el riesgo del delito aumenta.

Con la prevención situacional se aspira a influir en estos factores para contrarrestar las posibilidad de que ocurra un acto delictivo.

Hay que considerar al infractor como un sujeto completamente racional que elige la mejor de las opciones posibles para su beneficio. Que el sujeto elija de manera racional no significa, ni mucho menos, que sea la elección más favorable. El infractor hace un cálculo completamente subjetivo sobre los beneficios y los riesgos de su actuación y saca una conclusión que puede estar sesgada y que le lleva a cometer el acto delictivo o no.

Hay diferentes factores que pueden influir en dicho cálculo, facilitando o dificultando la comisión de un acto delictivo. Por ello desde la prevención situacional se busca influir en determinadas facetas del ambiente.

La primera de ellas es aumentar el esfuerzo que supone para el potencial ofensor cometer un delito. Modificando la arquitectura, creando muro o obstáculos se conseguiría que el potencial ofensor desistiera  en cometer el acto delictivo.

La segunda faceta es el riesgo de ser detectado en la comisión del delito. Incluyendo y reforzando la vigilancia formal e informal aumenta el riesgo de ser descubierto. La video-vigilancia reduce la afluencia de los delitos en una zona determinada, siendo uno de los métodos disuasorios más utilizado en las sociedades anglosajonas. A pesar de su efectividad se han argumentado críticas en su contra, sobretodo referidas al desplazamiento de la delincuencia a otros lugares. 

Si las ganancias que se consiguen con el acto delictivo no son las deseadas, probablemente el delito no sucederá. Esta es la tercera faceta, el simple hecho de que los bienes accesibles para el infractor sean de bajo valor ya puede ser motivo suficiente para que este no se arriesge  a delinquir.

La última de las facetas es utilizar los sentimientos de culpa como mecanismo inhibitorio. La famosa campaña contra la violencia de género que decía “si golpeas a un mujer eres menos hombre” define a la perfección esta faceta.

Críticas hacia la prevención situacional

A pesar de que la prevención situacional a demostrado su eficacia en la reducción del delito, no es menos cierto que ha recibido fuertes críticas.

La más destacada es la relativa al desplazamiento del delito, ejemplificado en los métodos de video-vigilancia. El uso de cámaras de vigilancia provocaría un desplazamiento del delito a calles o zonas donde estas no están instaladas, por lo que el delito no se reduciría.

El desplazamiento puede ser:

  1. Temporal
  2. Espacial
  3. De objetivo
  4. De forma criminal 
  5. De delito
  6. De delincuentes 

La otra gran crítica es el gran problema moral que supone la implementación de estos tipos de control por video, dado que podría vulnerar la intimidad de los ciudadanos.

Trastorno antisocial y delincuencia violenta: ¿guardan relación?

trastorno antisocial

Existen factores de riesgo para la delincuencia violenta que son modificables, los llamados factores de riesgo dinámicos. Por contra los factores estáticos son aquellos que no se pueden modificar, dentro de ellos están la historia familiar o los rasgos característicos de la personalidad. El trastorno antisocial es uno de estos factores estáticos y guarda gran relación con la delincuencia violenta.

¿Que es un trastorno de la personalidad?

El artículo 16 del DSM-IV-TR  define un trastorno de la personalidad como:

Un patrón permanente e inflexible de experiencia interna y de comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura del sujeto, tiene su inicio en la adolescencia o principio de la edad adulta, es estable a lo largo del tiempo y comporta malestar y prejuicios

La definición de trastorno de la personalidad permite delimitar que es y que no es un trastorno de la personalidad. Es una manera de comportarse, pensar y actuar que choca con los principios básicos de convivencia en una sociedad. Pero sobretodo es que el sujeto mantiene una posición inflexible y no es el resultado de una situación en concreta, cómo podría ser intoxicación por consumo de drogas, sino que esta caracteristica se mantiene estable durante toda la vida.

¿Qué es el trastorno antisocial de la personalidad?

Los trastornos de personalidad tienen un gran impacto en las conductas violentas. A su vez, los trastornos de personalidad pueden afectar a la imputabilidad del sujeto que los padece,  al tratamiento indicado y a sus posibilidades de reinserción.

El DSM IV-TR engloba los trastornos de la personalidad en diferentes categorías, siendo distingibles 10 tipos de trastornos de la personalidad.

De entre ellos, el trastorno antisocial de la personalidad es que tiene más correlación con la conducta violenta. El estudio de Esbec y Echeburúa destaca este dato. De los diferentes estudios analizados por estos 2 autores sobre población penitenciaria, es el trastorno antisocial de la personalidad el que tiene más prevalencia entre los reclusos.

Pese a ello no se puede considerar representativo ni extrapolable a la sociedad porque la población penitenciaria tiene unas características propias y ciertos factores ambientales que pueden desencadenar en comportamiento considerados desadaptativos.

¿Pero que características tiene un sujeto que padece un trastorno antisocial de la personalidad?

En la siguiente tabla de Esbec y Echeburúa quedan reflejados los criterios de diagnostico de este tipo de trastorno

trastorno antisocial de la personalidad

Los autores exponen como los sujetos que sufren de trastorno antisocial de la personalidad, en adelante TAP,  han presentado desde edad temprana comportamientos contrarios a la normal social, ya sea un consumo de drogas desde la infancia o la tortura de animales, entre otros. Por regla general estos sujetos mienten para conseguir sus objetivos.

La falta de empatía, el fracaso escolar, la necesidad de emociones fuertes, no pensar en recompensas a largo plazo y la impulsividad son otra de las características que presenta un individuo con TAP.

Suelen provenir de familias con problemas, desestructuradas o con un entorno antisocial y negativo. La educación en el núcleo de estas familias carece de estabilidad.

¿Que relación tiene el trastorno antisocial de la personalidad con la delincuencia violenta?

La relación entre el trastorno antisocial y la delincuencia violenta debe ser tratado siempre como algo probabilístico y no determinante. Qué un sujeto sufra de TAP no quiere decir en absoluto que vaya a cometer un delito violento, sino que ese factor de riesgo aumenta las probabilidades de que ello ocurra.

La falta de empatía y la impulsividad, junto a la falta de autocontrol tienen un gran peso en acciones violentas contra otras personas. Por un lado a pesar de ser consciente del daño que provoca no siente, o lo siente de manera reducida, el sentimiento de culpa por dicha acción.

Por otro, la impulsividad, la falta de autocontrol y, en muchos casos, las escasas habilidades sociales anteceden a los comportamientos antisociales y violentos, ya que estos sujetos suelen carecer de las herramientas para solucionar conflictos sin recurrir a la violencia.

Referencias

Trastorno antisocial. DSM IV-TR

E. Esbec y E. Echeburúa. Violencia y trastornos de la personalidad: implicaciones clínicas y forenses